La educación y corrupción

La educación y corrupción

febrero 17, 2020 0 Por Lucia Torres

Se dice y se rumora que las principales causa del atraso y falta de desarrollo en México, desde hace sexenios, es el tema de la corrupción y educación. Puede ser. La realidad es que el despegue (o decadencia) de una nación se debe a muchos factores. México no es la excepción. Pero en mi opinión, creo que el tema de la educación y corrupción son las mediciones vitales, para considerar si un país es desarrollado o no.

El tema de la corrupción puede ser uno de los principales (añadiría que no solamente es la corrupción, tal vez, un factor más determinante lo sería la impunidad, pero eso da para otra reflexión).

Otro de los factores que deciden el destino de las naciones: la educación. En México, los niveles educativos, no han sido los mejores. Desde siempre, la lucha contra el analfabetismo y el acceso a la instrucción así sea la más básica, es una de las banderas y “luchas” de los gobiernos de todos los colores.

El declive de la educación en México.

Los primeros avances importantes en educación básica fueron quizás los de José Vasconcelos. Cuando, bajo su iniciativa y durante el mandato de Álvaro Obregón, se creó en 1921 la SEP. Una iniciativa para que la educación de todo el país fuera de carácter federal y hubiera un organismo (en este caso una Secretaría) encargada de tomar las riendas de escuelas, bibliotecas, y centros educativos en todo el país.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquellos años. Vasconcelos enarbolaba las consignas de arrebatar al pueblo de México de la ignorancia. Incluir al indígena en el universo de los mexicanos y no tratándolo como un ser diferente y segregado. Actualmente el gobierno se ha alejado de esas iniciativas. Hoy proclaman las políticas de educación, que insisten en atomizar a la población creando programas “educativos” especiales,  mientras dicen que quieren inclusión. Dan a las artes y a la cultura en general, un nivel equivalente al aprendizaje de la lectura y la escritura. Gran enseñanza y pauta para infundir valores y conceptos filosóficos que hoy en día, se han perdido.

Y así llegamos hoy, en donde la modernidad. Donde se supone que a través de al tecnología, tendríamos un mayor nivel educativo. Pero factores como la inmediatez, sobrepoblación, falta de recursos, y tal vez lo más nefasto: políticas basadas en el fomento de la ignorancia, la apatía y la mediocridad. Han ido dando al traste con aquellos primeros pasos que la educación mexicana venía dando con mucho esfuerzo.

Surgen las agrupaciones de maestros, los sindicatos. La Secretaría de Educación pasa de mano en mano a cuál más incompetente o presta sólo a cumplir los deseos y voluntad del gobernante en turno. Los programas educativos se van recortando de acuerdo con la política del momento. Se alteran los datos y los hechos históricos, se abandonan los temas de civismo y cultura (o se les da una pasada muy superficial y de manera arbitraria). Las evaluaciones se hacen más laxas y permisivas. Por último, llegando a las últimas décadas, se abandona el proyecto educativo en manos de vividores y traficantes de prebendas. Se cede en mucho a sindicatos que velan por intereses contractuales y no educativos. La educación se vuelve moneda de cambio, tráfico de apoyos electorales, y botín de extorsionadores gubernamentales.

Muchos gobernantes prefieren darle el «avión» al tema educativo, antes de meterse en problemas con los sindicatos.

Las cifras no mienten. En las evaluaciones internacionales, México ocupa los últimos lugares en pruebas de conocimientos básicos, tecnología y ciencias. Los estudiantes de niveles básicos abandonan primarias, secundarias, bachilleratos (los que llegan) sin saber comprender una lectura. Sin saber escribir correctamente, sin saber elaborar operaciones de aritmética básica. Mientras los gobiernos, se ocupan en resolver problemas magisteriales con los sindicatos. Buscan de que manera pueden “ahorrar” en un presupuesto que cada día se ve más recortado en esta actividad –la educación- que tendría que ser uno de los motores del desarrollo del país.

No podemos esperar que el Estado resuelva lo que no ha podido en tantos años (aunque no dejemos de exigirlo). La ciudadanía tiene que velar por sus intereses. Tenemos una ventaja, nunca como ahora, la tecnología, en vías de internet, sobre todo, nos acerca a un acervo inimaginable de conocimiento de todo el mundo. Padres, maestros comprometidos, los propios alumnos tienen que tomar las riendas de este conocimiento que se ofrece a la mano de una gran parte de la población y compartirlo. Si no lo hacemos, seguiremos creyendo que tiene que venir un caudillo, un “mesías” a liberarnos de todo tipo de calamidades. No nos damos cuenta que a estos vividores que se ponen la máscara de “salvadores”, lo último que les interesa, es una población que se instruya y que cuestione. Les interesa mantener condicionada las voluntades de los mas pobres, a través de dádivas y populismo barato.

Son muchos los temas, pero la educación y el combate a la corrupción, sin duda, son medulares. No se puede combatir la corrupción, sin un pueblo con educación. Por eso a muchos políticos, no les interesa la educación.